Espacio de Opinión
LOS PROFESORES Y LA CALIDAD EDUCATIVA ANTE LA CRISIS DE LAS REFORMAS EDUCATIVAS. José M. Esteve.
La pistola es la herramienta del analfabeto. (Barry Sanders)
Los aportes de este autor echan luz sobre la crisis en educación pero además definen estrategias y permiten vislumbrar un futuro esperanzador, sobre todo en nuestra labor como docentes. Sí, la extensión de la obligatoriedad a la escuela secundaria es un logro cualitativo en educación a pesar de las voces detractoras. La lectura del texto aporta elementos muy relevantes a la hora de analizar y comprender la situación educativa actual. El autor es un catedrático español y escribe sobre la situación de la educación en su país pero se aplica perfectamente a lo que sucede en estas tierras, esto nos llevó a una primera consideración que no puede pasar desapercibida: las reformas educativas, la consecuente crisis y muchos conflictos sociales son fenómenos internacionales, han superado las fronteras de las naciones y por lo tanto implica nuevos y revolucionarios enfoques de análisis.Volviendo a los aportes de este autor, encontramos que ha elaborado un diagnóstico acabado del conflicto y por lo tanto propone una hipótesis que es enriquecedora y ante todo esperanzadora en cuanto a los logros de la educación como un sistema de inclusión y no selectivo, de exclusión como el pasado. Inclusión que conlleva una crisis y desconcierto en todos los ámbitos sociales porque seguimos pensando, juzgando, capacitando docentes con parámetros de antaño y no podemos ver que el desafío está en una nueva mirada y en nuevo rol del profesor y la educación en su conjunto. Roles que deben desdibujarse y reconstruir nuevos modos de relación. Hoy, los profesores ya no cuentan con cursos homogéneos de alumnos de élite, con voluntad y deseo de aprender como un modo de superación y de “distinción” social. Hoy, nuestras aulas están repletas de “diversidad” y de alumnos que van forzados a la escuela porque “es obligatorio” o porque no hay nada mejor que hacer afuera. Y aquí está la clave del conflicto, “seguimos preparando profesores academicistas, conferencistas, centrados en los contenidos”, es decir profesores para alumnos que ya no existen. La sociedad juzga el mal rendimiento académico y los chivos expiatorios son nuestros profesores que están tan desorientados y desanimados que muchos optan por abandonar su vocación docente.
El catedrático plantea muy claramente que es imprescindible un cambio de actitud de la sociedad en general y de la clase dirigente en particular. Basta de dobles discursos! Es necesario un compromiso general con la educación, apoyar y revalorizar el rol protagónico de los docentes, mejorar las condiciones laborales, diseñar programas de formación inicial y permanente para preparar a los profesores a afrontar las situaciones de cambio constante y muchas veces conflictivas.
Por otro lado, en una sociedad que funciona según las leyes de mercado, los títulos académicos ya no tienen el mismo valor, la educación dejó de ser un bien preciado que aseguraba el futuro: a mayor oferta, desciende el valor de la capacitación. Hoy la educación es sólo una herramienta de formación y es esa nueva mirada la que debemos hacer para no seguir endilgando al sistema educativo las culpas de todos los males sociales.
“Es responsabilidad de todos”, porque la extensión de la obligatoriedad a la escuela secundaria es un logro cualitativo, todos los jóvenes están en la escuela y no en la calle… ese es el éxito, ahora nos toca diseñar estrategias para afrontar este nuevo modelo y superar viejas estructuras. La calidad de profesores que seamos capaces de formar, como así también las políticas de Estado en relación a su rol y condición laboral son ingredientes fundamentales para lograr acceder a la tan mentada calidad educativa.